domingo, 21 de agosto de 2016

Napoleón y el autómata


Hoy en día la computación ha logrado cambiar la visión y forma de juego del ajedrez.
La capacidad de cómputo de una máquina le permite elegir de manera muy precisa la mejor opción de juego frente a todas las variantes posibles en cada posición. Y además es una herramienta sensacional para el análisis de partidas propias y ajenas.

Esa relación ajedrez-máquina si bien es propia de la segunda mitad del siglo XX ha tenido en la historia algunos otros encuentros previos. Uno de ellos, con objetivos no muy nobles.

A principios del siglo XIX por Europa corría el rumor de la existencia de un autómata al que llamaban “El turco” que era capaz de jugar al ajedrez y tal fenómeno era un éxito en las cortes del viejo mundo.

Efectivamente “El turco” era un autómata, (no existía el término Robot todavía) o al menos eso era lo que decía su inventor Wolfgang von Kempelen (de Bratislava, por entonces parte del Imperio Austro-Hungaro). Consistía de una especie de caja en forma de mesa con un tablero de ajedrez al frente y una figura humana detrás con turbante y túnica, de allí su apodo, “El turco”.
Era capaz de mover las manos para mover las piezas y mover la cabeza para indicar “jaque” o desaprobar una jugada no válida del rival. Además si se abría una de las puertas frontales de la mesa se podía observar el complejísimo mecanismo de engranajes que permitía su automatismo.
Lo cierto es que el “El turco” era en realidad un fraude rotundo. Había en su interior, oculto de manera hábil un ser humano que además era un eximio jugador de ajedrez y comandaba el muñeco del turco.  El chanta de Kempelen iba por las cortes europeas recaudando fortunas con su falso autómata.
En 1809 Napoleon Bonaparte (más entusiasta que gran jugador) en un impasse de las Guerras Napoleónicas tuvo la oportunidad de enfrentar a “El turco” y ser embaucado. En esa oportunidad el autómata en realidad estaría manejado por Johann Allgaier un gran jugador de la época (durante “la carrera ajedrecística” de El turco varios ajedrecistas fueron contratados por Kempelen para comandar su autómata).
La partida contra Napoleón además de lo curioso del hecho resulta muy instructiva en dos tópicos básicos del ajedrez: el desarrollo de piezas en la apertura y la prematura salida de la dama. Temas que suelen ir de la mano, una salida prematura de la dama termina resultando en un mal desarrollo de piezas. Pecados cometidos por el emperador ese día  en el castillo de Schönbrunn.


No hay comentarios:

Publicar un comentario