sábado, 17 de diciembre de 2016

A través del espejo y lo que Alicia encontró allí

En novela infantil escrita por Lewis Carroll "A través del espejo y lo que Alicia encontró allí" (de algún modo una continuación de "Las aventuras de Alicia en el país de las maravillas" ) Alicia
descubre que puede pasar a través de un espejo y ver cómo es aquel mundo invertido jugando, ella misma, como peón, una partida de ajedrez un tanto particular.
Sin los mismos personajes del libro anterior, Alicia sigue una lista de movimientos, algunos en contra de las reglas del ajedrez (como si un niño pequeño moviera las piezas sin conocimiento)
experimentando diferentes historias (oníricas) hasta coronarse reina.

Si bien la historia relatada por Carroll pareciera simplemente usar algunos movimientos de ajedrez para desandar el relato hay detrás de ello motivos concretos de ajedrez. Como por ejemplo la amenaza de un peón pasado (Alicia) y todas las vicisitudes que debe enfrentar buscando su coronación.

El sueño de la razón produce monstruos. Maravillosos monstruos.

Como una historia de Alicia, una partida de ajedrez embarca a los jugadores en cientos de fantasías, sueños,  entelequias, ilusiones y justamente espejismos moviendo peones y piezas de casilla en casilla.
Ocho reinas en potencia buscarán alcanzar la octava fila. Como un destino implacable, la mayoría de las veces fallarán pero son solo esos sueños (y nada más) los que conducen todas las partidas de ajedrez.

Motivos muy recurrentes, son los ataques llevados acabo con los peones centrales. La mera intensión de avance va determinando los sucesos siguientes.

En aperturas del peón de dama cuando las blancas además ofrecen el peón c4 (lo que se conoce como Gambito de Dama) a cambio de control en el centro, si las negras no aceptan ese peón (Gambito de dama declinado) suelen presentarse esas partidas con peones centrales avanzando. Toda la partida de pronto, gira en torno a ellos.



No importa cuántas veces estas historias de ajedrez se repitan siempre son nuevas.
Hay mas partidas de ajedrez posibles que átomos en el universo.


sábado, 5 de noviembre de 2016

El Romanticismo y La Inmortal

El siglo XIX estuvo totalmente inundado por ese movimiento revolucionario que pretendía romper las reglas preestablecidas dandole prioridad a los sentimientos.

La originalidad, la creatividad, la primacía del genio creador de un Universo propio por destacar solo algunas de sus características invadían practicamente todo arte.

El ajedrez, que como decía Mihail Tal es "un arte" a diferencia de la popular expresión de "juego ciencia" también fue conquistado por este movimiento surgiendo de esta forma a mediados del siglo XIX  "La escuela romántica de ajedrez".

La escuela romántica.

 La escuela romántica es ese período de la historia del ajedrez donde en virtud de la belleza y la creatividad, proponiendo magníficas combinaciones y sacrificios, se pondera la creatividad y el genio por sobre las reglas estrictas del juego. Dando así lugar a partidas abiertas plagadas de peligros y emociones con ataques y contraataques, donde el objetivo era esa jugada espectacular que mejor si coincidía con la última de todas, la que da  el mate.

Las partidas entre La Bourdonnais y McDonnell en 1834 dan como el inicio de esa etapa aunque sus más notables representantes serán Adolf Anderssen, Joseph Henry Blackburne, Lionel Kieseritzky, Paul Morphy, Daniel Harrwitz, Johannes Zúkertort, Howard Staunton, Pierre Saint-Amant entre otros.

La inmortal de Anderssen y Kieseritzky.


Desde hacía tiempo Londres y París eran las Mecas del ajedrez y determinados cafés en ambas ciudades el lugar de encuentro habitual de los ajedrecistas.
Una atmósfera bohemia y culta eran el marco de las partidas y torneos,que comenzaban a organizarse extendiendo las fronteras del Reino Unido y Francia.

Justamente en 1851 Adolf Anderssen, alemán nacido en Breslau (hoy Polonia) era invitado para jugar en Londres el primer torneo internacional. 

Durante la estadía de Anderssen en Londres jugó algunas partidas amistosas en un café que aún hoy existe "
Simpson's-in-the-Strand" (la serie de TV inglesa Downton Abbey presenta algunas escenas de fastuosas cenas y reuniones en Simpson's-in-the-Strand).



Una de esas partidas quedaría en la historia como "La inmortal" como ejemplo de partida romántica.
Eso pasó gracias a su contrincante  Lionel Kieseritzky que registró su derrota y la publicó en su época de editor de "La Regence".
Porque tan romántico como el ganador era el derrotado.

En "La Inmortal" (ver detalle de la partida abajo) se presentan todos los atributos exigidos por el romantisísmo: combinaciones muy creativas, sacrificios, desvíos (muchos incluyendo sacrificios), finales más creativos todavía pero sobre todas las cosas, los ajedrecístas románticos.

Hoy en día el contrincante de Anderssen se hubiera rendido al vislumbrar el destino de su rey, no fue el caso de Kieseritzky, él continuó la partida (como todos en esa época) hasta que el vencedor mostrara todas sus virtudes.

Por eso "La inmortal" no es solo de Anderssen sino también de  Kieseritzky.
El siglo XX con la llegada del Hipermodernismo en el ajedrez es realmente raro ver un mate a nivel profesional (salvo algunas excepciones que curiosamente involucraron al gran ajedrecista polaco-argentino Miguel Najdorf, pero eso es otra historia).


sábado, 17 de septiembre de 2016

La hipnosis, Mijail Tal y el dominio de Emmanuel Lasker




Una fantasía recurrente desde tiempos inmemoriales ha sido la de hacerse uno de la facultad de dominar la voluntad de otros.

Inmiscuida muchas veces dentro del ámbito vago y lóbrego de lo parapsicológico, la hipnosis ha sido la herramienta más concreta para, algunas veces, cumplir satisfactoriamente tal fantasía.

El término hipnosis fue acuñado por el neurocirujano escocés, James Braid en 1842. El término propuesto inicialmente por Braid era compuesto: neuro-hypnotism y él mismo propuso abreviarlo en hypnotism.

No de casualidad Braid usó ese término "hipno", derivado del griego, a partir del verbo "hipnos" que significa dormir o soñar.

Justamente, el origen del término nos lleva necesariamente al contexto de la mitología griega donde la palabra hipnotismo hace referencia a una deidad menor, Hypnos, que en la cultura griega personificaba el sueño. Hypnos era hermano gemelo de Tanathos, (tanatología) quien personificaba a la muerte no violenta. Ambos eran hijos de Nix (la noche).

Hay quienes aseguran que Nix concibió a Hypnos y a Tanathos, sin la intervención de un varón, pero otros dicen que el padre de los tales dioses fue Erebo, la sombra u oscuridad. Tanto Hypnos como Tanathos pertenecían a las oscuridades subterráneas, por eso vivían en una cueva, cerca de su madre Nix, y en la entrada de su lúgubre morada crecían plantas de efectos somníferos como la amapola, la adormidera y el borrachero; de las flores de este último se extrae la escopolamina, comúnmente conocida como burundanga.
Hypnos se casó con una de las Gracias, Pasitea, y con ella tuvo mil hijos, llamados genéricamente Oniros u Oneiros,, porque todos heredaron del padre la misma vocación, es decir, lo relacionado con los sueños; pero de ellos solo tres son destacados: Morfeo, encargado de inducir sueños en que aparecían formas (morphé) de seres humanos (morfología y morfina derivan de Morfeo); Fobetor (que espanta), generaba sueños en que aparecían todo tipo de animales; y Fantasos o Phantasos, (fantasìa), que controlaba los sueños con seres inanimados como árboles, rocas, torrentes de agua, etc.

Igualmente, en diversos momentos de la historia y diversas civilizaciones previas a Braid se 
practicaron procedimientos hipnóticos muy similares, a los que a partir de Braid, pasarían a ser "más populares".

Hipnosis y ajedrez en la URSS

La psicología y psiquiatría en la URSS aportó muchísimo más estudio y en especial una abundante práctica experimental sobre la hipnosis. El ajedrez supo cumplir un rol activo en tales experimentos.

En una revista soviética especializada de la década de los 60s se relata lo siguiente:

"Hemos invitado a nuestro laboratorio al ex campeón del mundo Mijail Tal, que jugó seis partidos con uno de nuestros sujetos. Jugó en tres estados de la hipnosis; habíamos sugerido para uno de esos estados un modelo a Paul Morphy ... Para los otros, su estado normal. El Sr. Tal ganó. Después de la sesión se encontró con el sujeto con el cual jugó y se expresó de la siguiente manera: Antes de la hipnosis sabía que mi oponente era capaz de sólo mover las piezas. Después de la hipnosis, era otro hombre el que estaba sentado frente a mí, expansivo, enérgico, audaz, que jugó por lo menos dos categorías superiores”

El modelo Paul Morphy que se dice utilizado hace referencia a el legendario jugador Paul Morphy de mediados del siglo XIX, muy famoso por su juego de ataque bien enérgico y audaz.
Mijail Tal alguna vez en una entrevista comentó sobre este suceso.

El dominio de Lasker.

Emanuel Lasker, el campeón del mundo que más tiempo ha retenido el título (27 años consecutivos), que además de ajedrecista era matemático y filósofo, es recordado también por la influencia psicológica que él mismo ejercía sobre sus contrincantes, sacando partido con enorme habilidad de las deficiencias particulares de cada uno de sus oponentes.

No había hipnosis detrás de las victorias de Lasker. Sino un detallado estudio psicológico del rival que le permitía explotar sus deficiencias.

Un ejemplo de ello es la 5ta partida del campeonato de 1910 cuando enfrentó a David Janowski. Donde, extrañamente, mientras Janowski dominaba clara y contundentemente, de pronto la partida da un giro y termina perdiendo.









sábado, 27 de agosto de 2016

Repetición de amores y arte de ajedrez

Hacia el siglo XV las reglas actuales del ajedrez ya habían aparecido pero no eran conocidas por todo el mundo. En cada lugar se jugaba con algunos matices más o menos diferentes.

Es así que Luis Ramirez de Lucena fue el primero en recopilar el conocimiento popular de aquel entonces sobre el juego de ajedrez, publicando en 1497, en Salamanca lo que se conoce como el primer tratado de ajedrez moderno (existe otro manuscrito: El Manuscrito de Gotinga cuyo autor se desconoce pero probablemente se trate también del mismo Lucena que aparentemente es algunos años anterior a este tratado).



En "Repetición de amores y arte de ajedrez", Lucena relata una experiencia amorosa de carácter burlesco definiendo el amor como una enfermedad de carácter mental. Donde el protagonista asedia, locamente enamorado, a una dama para luego desistir y apartar para así «sanar del dolor que Cupido, desarmando su arco, me causó con su flecha»

Es en este mismo libro, en una especie de segunda parte, donde Lucena recoge algunas de las aperturas más usadas por entonces como el Giuoco piano de la apertura italiana, la apertura española, el gambito de rey, la apertura de peón de dama, las defensas que hoy se conocen con el nombre de la defensa Philidor, la defensa Petrov, la defensa francesa, la defensa holandesa, y los fianchettos de rey o de dama y algunas pocas más.
También incluye los preceptos fundamentales sobre el desarrollo, el avance de los peones, el enroque, la importancia de ocupar el centro y abrir lineas para los alfiles, torres y dama.

La primer edición de Repetición de amores y arte de ajedrez.

Guicco piano.

Ya en la época de Lucena la línea principal de la Apetura Italiana era la apertura más usada. Aunque su nombre indique lentitud (piano es lento en italiano) es una apertura que ofrece partidas intensas y atractivas.
Su objetivo es claro: ataque al punto f7, el único que sólo está defendido por el rey, centro abierto y control de la diagonal a2-g8. Por su parte las negras tratan de hacer lo mismo atacando en punto f2, y procurando hacer la jugada d5 y atacar el alfil de c4 lo antes posible.



Desde Lucena (y antes también) se han jugado partidas con la Guicco piano.
Todas resultan en creativos ataques en el flanco del rey procurando debilitar el enroque, haciendo uso de interesantes combinaciones, celadas y casi siempre exquisitos sacrificios en pos de exponer el monarca rival.
A continuación una partida que resalta todos los atributos de la Giucco piano.

domingo, 21 de agosto de 2016

Napoleón y el autómata


Hoy en día la computación ha logrado cambiar la visión y forma de juego del ajedrez.
La capacidad de cómputo de una máquina le permite elegir de manera muy precisa la mejor opción de juego frente a todas las variantes posibles en cada posición. Y además es una herramienta sensacional para el análisis de partidas propias y ajenas.

Esa relación ajedrez-máquina si bien es propia de la segunda mitad del siglo XX ha tenido en la historia algunos otros encuentros previos. Uno de ellos, con objetivos no muy nobles.

A principios del siglo XIX por Europa corría el rumor de la existencia de un autómata al que llamaban “El turco” que era capaz de jugar al ajedrez y tal fenómeno era un éxito en las cortes del viejo mundo.

Efectivamente “El turco” era un autómata, (no existía el término Robot todavía) o al menos eso era lo que decía su inventor Wolfgang von Kempelen (de Bratislava, por entonces parte del Imperio Austro-Hungaro). Consistía de una especie de caja en forma de mesa con un tablero de ajedrez al frente y una figura humana detrás con turbante y túnica, de allí su apodo, “El turco”.
Era capaz de mover las manos para mover las piezas y mover la cabeza para indicar “jaque” o desaprobar una jugada no válida del rival. Además si se abría una de las puertas frontales de la mesa se podía observar el complejísimo mecanismo de engranajes que permitía su automatismo.
Lo cierto es que el “El turco” era en realidad un fraude rotundo. Había en su interior, oculto de manera hábil un ser humano que además era un eximio jugador de ajedrez y comandaba el muñeco del turco.  El chanta de Kempelen iba por las cortes europeas recaudando fortunas con su falso autómata.
En 1809 Napoleon Bonaparte (más entusiasta que gran jugador) en un impasse de las Guerras Napoleónicas tuvo la oportunidad de enfrentar a “El turco” y ser embaucado. En esa oportunidad el autómata en realidad estaría manejado por Johann Allgaier un gran jugador de la época (durante “la carrera ajedrecística” de El turco varios ajedrecistas fueron contratados por Kempelen para comandar su autómata).
La partida contra Napoleón además de lo curioso del hecho resulta muy instructiva en dos tópicos básicos del ajedrez: el desarrollo de piezas en la apertura y la prematura salida de la dama. Temas que suelen ir de la mano, una salida prematura de la dama termina resultando en un mal desarrollo de piezas. Pecados cometidos por el emperador ese día  en el castillo de Schönbrunn.


lunes, 15 de agosto de 2016

La importancia del desarrollo


El ajedrez se divide en 3 etapas, al menos para su estudio y entendimiento, siendo breve estas serían:

- La apertura: una serie de jugadas iniciales (entre 9 y 12 jugadas) cuyo objetivo es lograr un dominio sobre las casillas centrales, desarrollar las piezas (menores: caballos y alfiles mayores: torres y dama) y enrocar preferentemente del lado del Rey.

- El medio juego: Donde se debe llevar a cabo una estrategia por medio de tácticas (muchas posicionales otras más dinámicas) buscando simplificar el juego para lograr una supremacía material y posicional sobre el rival.

- Final: Luego de la simplificación de piezas en esta etapa el juego pasa por la búsqueda del jaque mate (y procurar no ser jaqueado).

Por supuesto que cada etapa/fase del juego requiere su estudio detallado para llevarla adelante lo mejor posible, pero un ítem, más que ningún otro diría, que es fundamental dominar con precisión a la hora de jugar una partida, es el desarrollo de las piezas.

Cuando uno habla de "desarrollar piezas" apunta a poner en juego cuanto antes las piezas menores primero y las mayores luego. Desde ya, sin apresurarse y cometiendo errores.
Las blancas, porque juegan primero, de alguna forma proponen cómo llevarán adelante la iniciativa de conquista del centro y desarrollo y las negras deben jugar apuntando a lo mismo.

Es por eso que un tópico recurrente en el análisis de partidas (propias y ajenas) es descubrir cuán eficiente fue tal desarrollo. Si fue muy eficiente, seguramente el bando que mejor lo hizo logrará la victoria.

Paul Morphy fue un jugador norteamericano muy destacado de mediados del siglo XIX. No fue campeón del mundo porque no existía entonces tal competencia (el primer campeón del mundo oficial fue Wilhelm Steinitz en 1886), pero sí es reconocido como "campeón no oficial" al menos por un año, de 1858 a 1859. Y esto es porque repentinamente dejó de jugar, tal como 100 años después repetiría un compatriota suyo, Bobby Fischer. Y también como Fischer vivió sus últimos años en conflicto con la sociedad que le rodeaba y despertando serias dudas sobre el estado de su salud mental. 



En fin, Morphy entregó muchas partidas brillantes objeto de estudio para todas las etapas del juego y para todos los temas. Ni que decir sobre el desarrollo.

Hete aquí una partida contra Alexander Beaufort Meek en 1855 que demuestra cabalmente la ventaja decisiva que determina el desarrollo apropiado de piezas. 

Observe cómo las negras terminan perdiendo la partida con cuatro piezas en sus respectivas posiciones sin haber desarrollado. Y las blancas, gracias a la perspicacia de su conductor, han desplegado todas las piezas ejerciendo una imparable fuerza de ataque.

domingo, 14 de agosto de 2016

La trampa de Lasker

Emmanuel Lasker (1968 - 1941) fue un ajedrecista, matemático y filósofo alemán, campeón del mundo de ajedrez de 1894 a 1921. Obtuvo el título a los 25 años tras derrotar a Wilhelm Steinitz y es el campeón del mundo de ajedrez que más tiempo lo ha retenido, 27 años consecutivos, hasta que en 1921 perdió el match de la Habana frente al gran maestro cubano José Raúl Capablanca. Fue pionero entre sus contemporáneos en la explotación de los aspectos psicológicos del juego, sacando partido con enorme habilidad de las deficiencias particulares de cada uno de sus oponentes.
Lo esencial, lo nuevo, que Lasker ha llevado al juego del ajedrez, no es todo técnica pura, es el juego psicológico [...] lo esencial para él es la lucha de los nervios. Busca, por el medio de la partida de ajedrez atacar la psicología de su adversario. Richard Réti.

Según suele decirse, en sus partidas, muchas veces optaba por jugadas que no eran necesariamente las mejores sino las que más complicaban la partida al adversario con el que se enfrentaba, como si buscara en cada encuentro la manera de imponerse utilizando los puntos débiles de cada uno de sus rivales.

Un ejemplo de ello es la famosa Trampa de Lasker

La "trampa Lasker" es una variante de la apertura Contragambito Albin donde en 7 jugadas las negras toman un ventaja considerable y practicamente definitiva coronando un peón en caballo de manera brillante.